Me entregué en el viaje, nunca me sentí tan bien

Recoleta es un barrio muy conocido de la Ciudad de Buenos Aires, cada vez se ven más y más extranjeros o turistas paseando por sus hermosas calles. Es por esta razón que no me resulta extraño la gran cantidad de restaurantes, bares y pizzerías que hay en esta pequeña parte de la Capital Federal.

Con mucha hambre, decidí salir a la calle y probar algo nuevo, algo que jamás pensé que haría, un recorrido por las pizzerías más icónicas y accesibles del barrio; además todas resultan estar muy cerca. Tomé como punto de partida la Plaza Vicente López, sobre la calle Paraná. A mitad de cuadra se encuentra Los Maestros, una pizzería chiquita que puede pasar desapercibida, en la que se come muy bien. Siguiendo el camino, contramano del tráfico, aparece allí con toda su gloria Los Inmortales, un restaurante conocido seguramente por nuestros padres y abuelos. Muy tradicional y de mayor tamaño que el anterior, este se destaca por tener un ambiente más familiar. Sentarse en una de las mesas con hermanos, tíos, sobrinos y compartir una pizza de rúcula y crudo, jamon y morrón, y una napolitana, acompañando con una cerveza.

Más tarde, cruzando Avenida Santa Fe encontré una pequeña y algo descuidada sucursal de Ugi´s. Su tradicional pizza a la piedra es conocida por todos y recordada por muchos, ya que es un nombre que se estableció hace ya varios años. Aunque sigue manteniendo su historia y reputación, la calidad y el servicio decrecieron de forma abrupta. De semejante decepción pase a la felicidad y excelencia absoluta en el transcurso de una simple cuadra. Me vi de frente con un cartel gigante El Cuartito, rodeado de banderas argentinas flameando por el viento. Sin lugar a dudas, el espacio con más renombre de la ciudad en lo que concierne a pizzas. Siempre con mucha gente, tanto adentro comiendo o esperando a ello, como afuera una cola de futuros clientes aguardando a que se libere una de las mesas.

El recorrido termina con dos pizzerías más que tienen mucho en común, ya que las dos se caracterizan por ser comerciales y con gran cantidad de locales o sucursales esparcidas por toda la ciudad. Estoy hablando obviamente de Kentucky y La Continental.

Allí sí, finalmente, me entregué en el viaje y NUNCA me sentí tan bien.