Old Style Pizza

Luego de un largo viaje en subte, llegó el momento de bajarme y dar por concluido el recorrido. Salí a la calle, levanté la vista y mis ojos inmediatamente se toparon con algo: la gran sucursal de Kentucky. Estando a una cuadra de distancia se puede sentir la energía del lugar; a medida que me iba acercando veía que, por más que fueran las 23 pm, el lugar se encontraba repleto de gente. Familias, grupos de amigos y parejas disfrutaban de una noche realmente extraordinaria cenando o pasando el rato en ese lugar conocido por muchos.

Antes de entrar, decidí tomarme un tiempo para sacar algunas fotos, admirar y captar la decoración y el lugar en sí. Ya adentro, un mozo me ofreció una mesa para poder comer. Me senté y pedí la pizza que estaba de “hit” y no tardaron más de 10 minutos en traerla. Cabe destacar que la atención del personal resultó ser muy buena, a pesar de que estaban a las corridas debido a la terrible cantidad de pedidos. Asimismo, se podía ver como los pizzeros a las risas se pasaban la masa ya cocinada en el aire para que, uno al fin, la termine de condimentar y preparar.

El ambiente resultó ser muy agradable y calentito, lleno de fotos de personas famosas que en su momento habían concurrido al lugar como, Maradona, Pablo Echarri, Miguel Granados y Francella. Se escuchaba una música, era muy tradicional (una característica clave de la franquicia), folclore y tangos; luego de un tiempo esta cambio a algo más actual y moderno debido a una graciosa y amable discusión entre los empleados más jóvenes y los veteranos.

Con el tiempo empecé a notar que es un lugar donde se destaca o prima el trabajo, en el sentido de que había mucho personal. Estaban los de limpieza, seguridad, atención al cliente, cocineros, cajero y el encargado de la sucursal, este último con la tarea de estar a predisposición del público por cualquier situación o inconveniente. Decidí acercarme a él para realizarle unas preguntas, a lo cual se negó por las políticas de la empresa y porque la cantidad de gente no le permitían hacerse el tiempo. Pero momentos después cuando volví a mi mesa, se acercó y me concedió la entrevista.

Después de cenar me presentó a Ángel, un pizzero que trabajaba en el lugar hace más de 5 años, muy amigo de él. Y en un lugar apartado, en la sección de postres, tuve la oportunidad de entrevistarlo a él también y escuchar su historia.

Una vez recopilados todos los archivos necesarios y ya lista para marcharme, una persona en situación de calle, muy cansada y mojada por la lluvia quiso ingresar al establecimiento, pero el personal lo impidió. Lo dejaron pasar al baño un par de minutos acompañado por un trabajador de la pizzería, el cual espero en la puerta del mismo.

Al momento de pagar el encargado que estaba en la sucursal me agradeció por tener en cuenta la empresa para un trabajo de facultad y me dijo lo siguiente: “Es lindo saber que hay estudiantes y familias que nos tengan en cuenta a pesar de los años y que no solo queda la empresa como una pizzería más”